El «feminismo» contrarrevolucionario revela su verdadero rostro. Por si quedaban dudas sobre la existencia de una construcción ideológica interesada en derribar la Revolución, que usa las categorías del discurso de género; echemos un vistazo a la lista, publicada por la revista Alas Tensas, de las supuestas 21 mujeres más influyentes de 2021 en Cuba. Ni una sola de las mencionadas pertenece a la izquierda revolucionaria. Ninguna participó en zonas rojas durante la lucha contra la Covid. Las ahí ensalzadas no hicieron otra cosa que azuzar el acoso internacional contra Cuba para que, durante una pandemia brutal y mientras Cuba atravesaba su peor momento, se arreciara las más de doscientas medidas de bloqueo.

El criterio de inclusión es la militancia contrarrevolucionaria

Tras un año en el que hombres y mujeres se batieron hombro a hombro contra la muerte y la enfermedad, cuando murieron cientos y tantos tuvieron que pasar la angustia de contraer el virus, Cuba puede mostrar una larga lista de mujeres influyentes. Baste mencionar a quienes integraron el proyecto de vacunas, sabias féminas que desde la modestia de su grandeza salvaron a Cuba, dieron lo mejor de su ciencia y su sensibilidad. Alas Tensas omite a enfermeras y doctoras que fueron hacia regiones plagadas de muerte en todo el mundo, que expusieron la vida.

Pareciera que, antes que el aporte real al bienestar colectivo, en vez del liderazgo verdadero, el libelo contrarrevolucionario elabora su lista según criterios de militancia contra el gobierno de Cuba y a favor de un activismo mal pagado y de menguado alcance en la esfera pública de debate.

La apuesta macabra del pseudofeminismo contrarrevolucionario

¿Por qué Alas Tensas no entrevista a una de esas doctoras cubanas que fueron a Crema, Italia? Ellas entregaron lo mejor de sí en un país que naufragaba en la crisis y cuyo pueblo clamaba por los médicos cubanos desde los balcones.

También cabría preguntarse: ¿por qué las mujeres cubanas prefieren a la FMC y a las instituciones nacionales para resolver sus conflictos? Es obvio que por el bajo impacto del «feminismo» contrarrevolucionario en la sociedad y porque su interés se centra en agredir la causa de Cuba, más que en defender a la mujer.

Este discurso es evidente a simple vista. Así, a las integrantes de los grupúsculos pseudofeministas no les conviene que funcione el Plan Nacional de Adelanto para la Mujer, ni las leyes del Código de Familia (de hecho, la Negra Cubana fue una de las primeras en atacarlo, al decir que sus redactores eran mayormente heterosexuales). Estas mercenarias apuestan porque haya más feminicidios para catapultarlos contra la revolución.

La prensa mercenaria lidera campaña homofóbica

El doble estándar se evidenció recientemente con el linchamiento de tinte homofóbico que desencadenó la prensa mercenaria a raíz de una foto del presidente. Como usted lo lee, esos mismos que se declaran defensores de la comunidad LGBT usaron descalificaciones atroces, que destilaban odio hacia las personas gays. Uno de los activistas, Daniel Triana, justificaba su «chucho» sobre la base de que lo dirigía contra un gobierno «macho». O sea, siempre hallarán un resquicio doble moral para sus desvaríos, que no son pro justicia social, sino pro Washington.

Su objetividad, sentido de la justicia y su activismo feminista son selectivos, como lo fue el supuesto Me Too que hace poco realizaron y que detuvieron. Aquí, evidenciamos la doble moral y la bajeza de estos sujetos. Aún esperamos una respuesta coherente en torno a las 17 jóvenes violentadas por uno de los más fervientes ideólogos de la contrarrevolución, pagado por la NED, pez gordo que diseña campañas como las de este pseudofeminismo.

Lo que oculta el pseudofeminismo «influyente»

Sobran los ejemplos de selectividad de la contra, a estas alturas no nos quedan dudas; pero la guinda del pastel es la Negra Cubana a la cabeza de las más influyentes. Una mujer que usa el Me Too contra hombres en redes, sin pruebas ni investigaciones. Además, se retiró cobardemente del debate público cuando fue emplazada por sus vínculos con asesinos y violadores de la extrema derecha. Más aún, no se le conoce caso de ninguna mujer cubana a la que haya ayudado a salir de una situación difícil. En cambio, se sabe de su odio hacia aquellas que no profesan la ideología contrarrevolucionaria y hacia quienes se vinculan al CENESEX.

Sandra Alvarez

La Negra Cubana, hermana de causa de Siro Cuartel (famoso homofóbico y agresor de féminas, acosador laboral que era rechazado en su centro de trabajo en Cuba por ello: un personaje de lo peor), quien por estos días anda linchando a Haila María Mompié, una mujer. La Negra Cubana, que es defendida por Gilberto Conill Godoy, el apologista de Eusebio Peñalver Mazorra, un famoso violador, integrante de las bandas del Escambray.

El sesgo gusano desconoce a las instituciones

Si aún quedan dudas sobre el tinte político del más reciente intento de Me Too en las redes cubanas, notemos que se menciona, como logro, la denuncia de las 5 mujeres; mientras, se ignora a la chica que valientemente hizo uso de las leyes y acudió a fiscalía, acompañada de la FMC.

El sesgo gusano no puede reconocer ni un ápice a las instituciones. Según Mario Luis Reyes, nuestra contraofensiva se debió a que «somos el patriarcado» pues «solo atacamos a Mónica». No, no te vamos a mencionar más de lo necesario. Sabemos que quieres que te levantemos el perfil (que bien bajo lo tienes); aunque hay algunas cositas que pudieran sernos útiles en el futuro. Lo cierto es que nuestros dardos fueron dirigidos hacia otro hombre de tus filas, Armando Chaguaceda Noriega (cuyo título sirve al «feminismo» contrarrevolucionario), al que convenientemente encubriste. ¿Quién es el defensor del «patriarcado»?

En pocas palabras, ser feminista para esta gente se reduce a usar moñitos hípster y acusar a la revolución.

Seguimos.

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