Con los nuevos adalides de las causas justas les recordamos que no existe un fascismo bueno. A quienes se muestran incrédulos ante la respuesta a Roberto Ariel Lamelo Piñón (Siro Cuartel) y catalogan de excesiva nuestra consagración, les decimos que si la maldad de este roedor —vendido a las farmacéuticas yanquis— no ha resultado más peligrosa, ello obedece, en cierto modo, al total dichavamiento de su mercenarismo en nuestra página en Facebook.

También recuerdo que hace pocos días se acusó a nuestra página de practicar el machismo, por quienes, al mismo tiempo eligen el silencio ante las siguientes manifestaciones de odio y fobia. Nadie crea que ignoramos las causas reales. En tal sentido, traemos nuevamente más pruebas sobre la misoginia y la naturaleza de acosador de mujeres de Siro Cuartel.

Pseudofeminismo es oportunista

¿Recuerdan que Siro Cuartel se erigió en defensor de las mujeres, en feminista y luchador por la igualdad de género? Según dice él mismo, tal cosa pasó luego de que Sandra Álvarez Ramírez, «La Negra Cubana tenía que ser», lo vapuleara públicamente en las redes sociales y, luego, durante una visita que hizo a la vivienda de la susodicha en Alemania. Con esos antecedentes y tal profesora, no es de extrañar la falsedad e hipocresía de Siro, quien solo ve en este tema una oportunidad para linchar hombres revolucionarios usando falsas denuncias en materia de género. Así, contribuye al fantaseo de la Negra Cubana, quien dijo en una entrevista que sueña con un Me Too cubano a gran escala, que tumbara el sistema socialista.

fascismo bueno
Estatus de Facebook de Siro Cuartel contradice sus acciones.

Se usa el pseudofeminismo como arma de la contrarrevolución. Ello no debiera extrañarnos siendo George Soros uno de los impulsores de la vertiente radical y extrema más reciente de dicho movimiento; por desgracia, instrumentalizado por la derecha oligárquica neoliberal en contra de los intereses de los pueblos.

Siro Cuartel el acosador

No obstante, dejemos de lado que la guerra de sexos es muy funcional a los intereses de la CIA sobre Cuba, y vayamos al caso de Siro. Hace poco, él y el impresentable Otaola persiguieron durante días a una mujer, la acosaron en un aeropuerto de Punta Cana con una cámara, hicieron público su rostro en una campaña de descrédito y la lincharon. ¿El único pecado de esa muchacha? Parecerse a una de las presentadoras del programa Con Filo. Obviamente, la chica acosada, a quien no conocemos, se aterrorizó por dicha persecución. Sin cejar, continuaron el acoso hasta el aeropuerto de Miami, donde estaban apostados los medios de la derecha, debido a las difamaciones misóginas de Otaola y los llamados de Siro desde su perfil de Facebook.

siro cuartel acosador
Captura del muro de FB de Siro Cuartel.

Siro se cree influencer, a pesar de que le hemos jodido su «imagen» con nuestras publicaciones y denuncias. Para él, esa chica era la presentadora y eso le dada el «derecho» a acosarla. Según palabras del propio Siro, él se acercó al menos a cuatro personas cercanas a la presentadora del programa, con el fin de saber si la chica de Punta Cana era ella. ¿Eso no es acoso? ¿Intervenir en la esfera privada de una mujer para saber su vida mediante terceros, localizándola, intentando conocer sus pasos? El supuesto luchador por los derechos de las mujeres halla normal acosar a una chica, solo porque se parece a otra que es revolucionaria. Así de mediocre, baja y vil es la militancia de Siro en las causas de género.

Las fechorías quedan impunes

Ante la evidencia de que la chica no era la presentadora, no hubo disculpas con ella, nadie dijo perdón. Nada.

El acoso quedó impune y el mal rato que le hicieron pasar a la mujer quedó ahí. Esta violencia normalizada contra las mujeres, por el solo hecho de serlo y de elegir una ideología o de viajar adonde quieran, no es vista por la Negra Cubana ni por Mónica Baró o cualquiera de ese grupo de hipócritas. Está claro que para ellas el pseudofeminismo selectivo es un arma contra el comunismo. No debe extrañarnos que Siro acose a mujeres. Lo hacía en la emisora de Cienfuegos. Allí, le decían Robertico Mermelada por su comportamiento pegajoso y dulzón con las féminas, lo cual claramente se define como acoso sexual.

La finalidad es el terror mediático

Siro, además, había escrito días antes que tiene relaciones en la aduana y en la frontera — una forma más de decir que acosa a los cubanos que arriban a los Estados Unidos. También es un modo de declarar la manera en que estaba persiguiendo a la chica, inculpada injustamente de ser una presentadora de un programa cubano de televisión. Como sabemos, este hombre escribe en Cuballama bajo los nombres de Ariel Pino y Roberto A. Por tanto, estas notas acosadoras, llenas de falsedades y de rumores, de misoginia y de odio, se las pagan; son parte de su labor como cibersicario de la fuerza de trabajo contra Cuba en Internet. Dicho elemento de la contra tiene como finalidad sembrar el terrorismo mediático en Cuba. Esto se logra mediante la generación de conflictos a partir de supuestas informaciones y chismes de la vida íntima de las personas.

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Siro insiste en legitimar el acoso.

Para colmo, incluso cuando todo se demostró falso, el personaje continuó la narrativa del acoso en su muro de Facebook. En una publicación, sugirió la posibilidad de que la chica sí fuese la presentadora y que sí hubiese ido en un viaje rápido a Miami, y regresado luego a Cuba. El descaro de Siro sigue siendo uno de sus más sonados «méritos» como activista de la contra en internet. A la vez que redobla en el acoso, por otro lado, intenta minimizar el revuelo que formaron durante días. Con este propósito, coloca el foco en la salida creciente de cubanos hacia el exterior y de forma ilegal.

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Siro intenta desviar la atención a la vez que redobla en su narrativa acosadora.

La frustración de Siro, su falta de amor y de realización profesional lo han llevado a este triste papel. Nosotros denunciaremos cada paso que dé, porque, como él mismo sabe, estamos puestos pa’ su cartón.

Siro, no te hagas el loco. Seguimos tus pasos…

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