Yunior Garcia

El Carnegie Instituto para la Paz Internacional y la Universidad de Saint Louis en Madrid —a cuyo cargo corrió la preparación del artista Yunior García Aguilera junto a un grupo de mercenarios pagados por la Fundación Nacional para la Democracia (NED)—, no han dicho ni pío sobre la desolada situación que afronta una gran parte de los artistas en España, en el contexto de la pandemia COVID-19 y las malas políticas del gobierno para proteger tan importante sector.

La realidad hoy es que solo uno de cada diez artistas recibe un subsidio por el llamado “desempleo extraordinario” en ese país, mientras que los órganos de prensa fundamentales han venido señalando las artes escénicas y la industria del cine como las más golpeadas dentro del escenario cultural. Tanto es así que un 23.67% de sus trabajadores han logrado alcanzar ese beneficio: un informe de la asociación de artistas y actores estima que el porcentaje de los que podrán acceder a este subsidio (catalogado de especial) será menor y vaticina un panorama peor para los próximos meses. Mientras, las administraciones «siguen ignorando la intermitencia laboral y los reclamos de un 44.64% de trabajadores y trabajadoras culturales», a los que les fue denegada la solicitud de esta prestación, aún cuando cumplen los requisitos para acceder a ella.

En meses recientes nos conmovió ver las noticias sobre esta situación que circularon en las redes, incluyendo una directa de la actriz cubana María Isabel Díaz. En ella, la protagonista del filme Una novia para David reveló que había sido víctima del desempleo por casi un año y que había podido subsistir gracias a la caridad de amigos y familiares. Tras salir de una oficina empleadora, la actriz rompió en llanto mientras nos describía que allí, donde observó el doble de funcionarias que de personas solicitantes, había esperado casi cuatro meses para conseguir nada más la cita. Allí, la vemos compartir su dolor después que le notificaran la respuesta a la solicitud de ayuda económica extraordinaria para artistas en España. La primera “chica Almodóvar” cubana, por su interpretación en la película Volver, junto a Penélope Cruz, llegó a valorar que no había vergüenza en la institucionalidad de ese país, a pesar de que los ciudadanos españoles pagaban el salario de los empleados públicos.

Sin embargo, los expertos en Revoluciones de Colores en Washington y Madrid no han organizado un taller «Diálogos sobre España» para reflexionar sobre el papel del ejército de esa nación en un período de transición política. Tampoco han convocado a una marcha hasta la Moncloa o una movilización de artistas frente al Ministerio de Cultura y Deportes en Madrid para protestar por el total abandono en que se encuentran como resultado, entre a otras causas, de los paquetazos neoliberales aplicados por una larga cadena de gobiernos. Entre ellos, el de Felipe González, uno de los conferencistas e inspiradores de Yunior García, el protagonista del 27 de noviembre, de la provocación frente al ICRT el 11 de julio y de la proyectada marcha para el 20 de noviembre. Este artista abandonó la UNEAC, pero a diferencia de los artistas españoles se mantuvo vinculado a las instituciones culturales revolucionarias, pues a pesar del bloqueo económico, sus propias acciones subversivas, y al hecho de timar a estas instituciones cuando participa en un evento paramilitar y presenta el pasaporte oficial del Ministerio de Cultura—, estas no lo abandonan a su suerte.

Yunior arma un espectáculo con la prensa mercenaria para abandonar la UNEAC, pero se mantiene en el Consejo de Artes Escénicas, pues recibe una subvención mensual de 4 mil pesos aún sin trabajar, y hasta un respaldo de 30 mil CUC del Fondo de Fomento para la creación cinematográfica este año, sobre lo cual no dice una palabra (también calló, en su momento, sobre sus antecedentes contrarrevolucionarios hasta que fueron revelados en la página de Karlito Marx, a raíz del 27 de noviembre del 2020). Para él, es más importante el gesto grandilocuente de la renuncia a la UNEAC que la esencia misma de cortar el cordón con la institucionalidad y el gobierno cubanos que jamás lo censuraron ni cuestionaron, y a los que sataniza siendo él Satanás.

Anuncia que hará la marcha unaa vez que mejoren las condiciones epidemiológicas, cuando debió decir: una vez que la Revolución y su pueblo, inspirado en Fidel y su obra científica, en un acto de heroísmo para la historia, logre vacunar a toda la población, incluyéndolo por supuesto.

A Yunior no le importa el daño y las consecuencias de las supuestas peticiones de plebiscito y marchas. Alega por todas partes que ambas acciones son pacíficas, y que se llevan por cauces legales. Pero obvia, una vez mas, que en las actuales condiciones de hostigamiento internacional su actividad es orgánica al recrudecimiento de las medidas que nos ahogan y que puede servir de punta de lanza y excusa para una intervención militar. Casualmente, ha estado llamando a los uniformados cubanos a unirse a las protestas. El curso que recibió en España versaba precisamente sobre el papel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en una transición dentro de Cuba.

Volviendo a Ofelia, la gordita para David, abandonada por la institucionalidad española, se supo que encontró un espacio en un proyecto de «ayuda humanitaria de medicamentos» a Cuba, que impulsa un grupo de emigrados cubanos en Madrid, vinculados a la plataforma “Archipiélago”, de Yunior García. Su actividad (la del proyecto) está acompañada de fuertes campañas contra las instituciones médicas cubanas y el propio gobierno revolucionario.

2 comentarios en «Yunior García, un disidente cubano subvencionado»
    1. ¿Quién lo acusa de mercenario? Eso es un muñeco de paja para desviar la atención sobre las profundas implicaciones que tiene su reclutación para participar en un taller sobre el rol de las FAR en un escenario de Golpe (de estado) Blando. ¿Es sincero usar el pasaporte de una institución revolucionaria para participar en un evento cuyo objetivo pedagógico es el diseño de acciones que atentan contra la soberanía de la nación?

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